Visita a Maasluis: Experiencia intercultural de estudiantes extranjeros en Holanda

Jóvenes
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El sábado 10 de Agosto de 2014, un grupo de 21 estudiantes internacionales, junto con el Padre Avin, visitaron la Parroquia de Adreas-Peter y Paul, situada en Maassluis Occidental. Esta parroquia es una de las iglesias en las que el Padre Avin es el capellán.

Los estudiantes viajaron a Schiedam, donde se les unió el Padre Avin y después prosiguieron hacia Maassluis Occidental. El equipo recibió la bienvenida en el terreno de la iglesia, donde compartieron un café y se les presentó a sus familias del día. Con posterioridad, hubo una oración antes de que el equipo visitara el molino de viento ubicado en la ciudad de Maassluis. Fue una oportunidad única para los estudiantes, ya que nunca antes habían visto el interior de un molino de viento. El grupo apreció la tecnología holandesa y su relación con los molinos de viento. Algunos se asombraron de que el molino de viento, que se construyó en 1690, siga funcionando y permanezca en buenas condiciones.
Cuando finalizó la visita al Molino de viento, los estudiantes y sus familias del día tuvieron la libertad para continuar con sus programas individuales, ya fuesen visitas a la ciudad o permanecer en la casa del anfitrión.

El equipo había previsto reunirse en el terreno de la iglesia a las 19:30 horas, donde cada uno narró su experiencia. La alegría en las caras de los participantes indicaba el día tan bueno que habían pasado. Algunos estudiantes dijeron que la salida del fin de semana estuvo entre las mejores en Holanda. Durante la visita, los estudiantes y sus anfitriones tuvieron que hablar y compartir sus modos de vida, costumbres y valores. La mayoría de los estudiantes informaron que la imagen de que los holandeses son gente fría se hizo añicos con la apertura, calor y cariño de los anfitriones.

Además, el grupo visitó numerosos iconos característicos de Maassluis: la barrera de Maeslant, el mercado de flores, invernaderos, molinos de viento, así como una vista aérea de las ciudades de Rotterdam, Delft y La Haya desde lo alto de un edificio. Por otra parte, se les invitó a los estudiantes a la cocina típica holandesa.

Esto permitió a los estudiantes que apreciaran más la cultura holandesa. Citemos las palabras de un participante: “Pensaba que la comida holandesa eran sándwiches, sándwiches y más sándwiches. Ahora sé que los holandeses saben cocinar muy bien”. La pericia de los “chefs” de ese día fue algo que subrayaron muchos estudiantes.

A los anfitriones y sus visitantes les gustó la iniciativa tomada por el Padre Alvin y la capellanía en general para que el evento tuviese lugar. Los participantes indicaron haber pasado un día maravilloso y haber encontrado gente estupenda. El cariño y los lazos que se formaron fueron evidentes para todos, ya que los nuevos amigos quisieron permanecer más tiempos juntos. Los largos abrazos que se intercambiaron entre ellos durante las despedidas decían mucho acerca de los nuevos lazos de amistad creados.

A pesar de que era la primera vez que realizaba este programa, podemos confirmar que el encuentro fue el cimiento de una amistad permanente. Los estudiantes se sintieron en casa y conocieron a gente maravillosa que no solo fueron sus anfitriones, sino una familia. Estos programas deberían tener lugar de nuevo para que los anfitriones puedan encontrar más estudiantes que visitan Holanda, para construir lazos y para conseguir apreciar los valores y las tradiciones características de cada uno.

Experiencias de los estudiantes

“La visita a una familia holandesa en Maassluis fue uno de los días más memorables que he tenido en Holanda. Tomo en consideración la cálida y amistosa acogida que recibí en la familia de Heinz (una familia en la que te puedes sentir a gusto y libre para hablar de lo que piense. Me gustó y fue también un valor añadido a mi conocimiento. Gracias por la idea desafiante de Heinz. Gracias a su mujer por haber organizado todo ese día. También dar las gracias por la explicación sobre la cultura holandesa. Fue muy agradable estar también con la comunidad al completo de Maassluis"

Bertin Harelimana, de Ruanda

 

“Hay un dicho en inglés: “La caridad empieza en casa”. Quisiera cambiarlo por: “La organización y la disciplina empiezan en casa”, después de la visita a nuestros anfitriones. La gente siempre dice que el orden y la disciplina es un tipo de comportamiento militar que se tiene que inculcar a través del miedo y la autoridad o el castigo, como se hace en el ejército. Ahora entiendo que es una percepción equivocada. El orden y la disciplina pueden arraigar en un niño dándole un entorno bien organizado y donde cada acción y cada cosa tiene su objetivo. Esta es una lección que el mundo tiene que aprender de ustedes. He pasado fuera de mi país la mayor parte de mi vida y me gusta estar en casa de vez en cuando allí donde me encuentre. En mi idioma tamil, hay un dicho que se puede traducir como: “Llegas a apreciar el frío de la sombra de un árbol solo cuando estás caminando bajo el calor del sol”. Aprecio el valor de la familia y el hogar porque he vivido durante años en apartamentos individuales y en alojamientos para estudiantes. Familias como la vuestra son el faro en la playa que recuerda a personas como nosotros el valor de la familia y el hogar, que de otro modo estarían siempre vagando en el océano de la vida en busca de dinero, orgullo o una posición o dignidad”.

Mohanasundar Radhakrishnan, de India

 

“La visita a la comunidad Cristiana de Maassluis fue una experiencia valiosa para mí. Al igual que Jesucristo dijo: “el mundo os conocerá por el amor entre vosotros”, el 10 de agosto de 2014 ha sido un verdadero sentimiento de amor coronado con una gran hospitalidad de los hermanos y hermanas de Maassluis. Gracias a todos los que organizasteis ese evento. Gracias a las familias holandesas, en especial a Yvonne y Francesca."

Julius Othello de Ruanda

 

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