El agua como fuente de felicidad

Pobres
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Imagínate una típica aldea africana. Una aldea con dichas características se llama Kpowé, en el norte de Togo. El pueblo más cercano a la aldea está a 10 km. La fuente de agua para la gente de la aldea es el río Binah, que pasa a 6 km de distancia de la aldea.

En el verano, los hombres cavan pequeños hoyos aquí y allá a orillas del rio y las mujeres de la comunidad esperan hasta que brota el agua. Conseguir una tinaja llena de agua potable puede tomarles un día completo a cada uno de ellos. Viendo esta situación, un equipo, bajo el liderazgo del Padre Francis Kochuparambil, SVD, decidió finalmente cavar un pozo en la aldea misma. Dicho equipo llegó un día a las 8 de la mañana. Todas las personas de las aldeas se reunieron alrededor de las máquinas excavadoras para observar el proceso tedioso de la excavación pero sobre todo para esperar a que brotara el agua. Después de excavar 80 metros, profundidad normal para el tipo de pozo que se quería excavar, el agua todavía no se sentía. Esto generó preocupación entre ellos por lo cual decidieron parar las máquinas y esperar un rato. Esto hizo que se viera una cara de preocupación en los rostros de la gente de la aldea. Después de un rato, el equipo decidió cavar unos metros más y entonces fue cuando, a 84 m de profundidad, el agua brotó hacia arriba con tal fuerza que el maquinista se asustó y saltó de la máquina excavadora. Las personas de la aldea estaban asombradas y comenzaron a correr hacia los tubos de la máquina excavadora de donde brotaba el agua. ¡La gente comenzó, literalmente, a revolcarse en el agua! Incluso los ancianos de la comunidad comenzaron a hacer lo mismo. El maquinista dejo que el agua fluyera durante media hora más para que la gente continuara su celebración. Al contar esta historia, el P. Francis agregó: «Si mi vida trae un poco de alegría y esperanza a la vida de los demás, de modo que puedan sonreír, entonces vale la pena servir y ayudar».

Esta historia es un ejemplo típico de los misioneros del Verbo Divino que están involucrados en proyectos de desarrollo con la gente que vive al margen de la sociedad. Francis lleva 20 años trabajando como ecónomo de la diócesis de Kara, Togo. Marian Schwark SVD, otro de nuestros cohermanos en Togo, fue durante 15 años, y hasta hace poco, el secretario ejecutivo de la oficina nacional de Caritas. Durante muchos años, Francis y Marian, así como otros cohermanos, han llevado a cabo cientos de proyectos de desarrollo como el de los pozos de agua. Proyectos en la esfera de la salud y la sanidad; en el área de la construcción de centros de salud, formación de laicos, seminarios, capillas de pueblo, casas de misión; proyectos para organizar la atención a los desplazados o refugiados o para construir instalaciones para personas con VIH/SIDA; proyectos para proveer productos farmacéuticos a precios más baratos y al por mayor. En términos económicos, la cantidad de dinero invertido en estos proyectos es de millones de euros. Es posible decir que desde 1974, nuestra Congregación ha sido la que más ha contribuido al desarrollo en general de las personas y también de la Iglesia en Togo. Francis mencionó que él empezó con los proyectos de agua en 1997; desde entonces, este proyecto de la diócesis ha excavado pozos de agua en 124 aldeas lejanas y apartadas. Nos podemos imaginar que su equipo ya se está preparando para suministrar agua potable a otras aldeas, otros lugares al margen de la sociedad.

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